Cuando era chica, coleccionaba papeles de carta. Amaba los de My Melody y Hello Kitty, y acabo de pedirle a mi mamá que me los traiga cuando venga para el cumple de mi hijo.
Su existencia me trajo a mi niña de la mano, la herida y la inocente, la que juega, se ríe y curiosea y a la que le duelen las injusticias del mundo. Todas sus caras aparecen y me piden atención.
Recuperé hobbies, me reencontré con pasiones y aparecieron las cartas, el escribir a mano para otros (y no sólo en mis veinte cuadernos) y la papelería. Ay, qué pecado lo mucho que amo la papelería y los insumos de arte.
Tanto, que hay una propuesta al respecto esperando el momento perfecto para nacer, pero no puedo decir nada más por ahora. Solo que, como siempre, las mujeres maravillosas que son parte de Visionarias ya están incluídas.
En fin, ¿hace cuánto que no escribís una carta, a mano? ¿Hace cuánto que no conectás con tu vulnerabilidad y tus emociones? ¿Hace cuánto no te das el tiempo necesario para escucharte, de verdad?
Dentro de Club Visionarias hay un espacio que se llama “Cartas Encantadas” y ya comenzamos el intercambio por correo. Sí, como antes. Sí, más despacio.
Con más paciencia y presencia, con más calma, a fuego lento, y con mucho pero mucho amor y transformación personal.
El 25, cuando Júpiter y el Sol se unan en Cáncer junto a la Luna nueva (y sobre mi Nodo Norte), se abren las puertas para que puedas sumarte y ser parte de un club que habitan brujas, creativas, artistas, terapeutas y otras mujeres maravillosamente mágicas y poderosas.
Espero verte muy pronto y abrazarnos en los encuentros presenciales, comiendo rico, riendo y creando.


