Si lo primero que hacés al despertarte y lo último que hacés al acostarte es mirar el celular, tenemos un problema. Y digo «tenemos» porque me tuve que comprar un despertador de esos que se van iluminando a medida que te suena (elección propia, obvio) porque quería dejar el celular fuera de mi cuarto. Volver a algunas viejas formas, que eran mucho más sanas, al menos para mi cerebro. Después de determinada hora hay días donde no miro el celular (confieso que es lo que más me cuesta) y lo dejo sin mirar en tres ocasiones: -Cuando trabajo, porque necesito foco-Cuando pinto o hago algo creativo-Cuando juego con mi hijo…
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¿Hace cuánto no escribís una carta a mano?
Cuando era chica, coleccionaba papeles de carta. Amaba los de My Melody y Hello Kitty, y acabo de pedirle a mi mamá que me los traiga cuando venga para el cumple de mi hijo. Su existencia me trajo a mi niña de la mano, la herida y la inocente, la que juega, se ríe y curiosea y a la que le duelen las injusticias del mundo. Todas sus caras aparecen y me piden atención. Recuperé hobbies, me reencontré con pasiones y aparecieron las cartas, el escribir a mano para otros (y no sólo en mis veinte cuadernos) y la papelería. Ay, qué pecado lo mucho que amo la papelería y…



