Siempre hay otras prioridades: que el trabajo, la pareja, los hijos, los demás.
En este mundo primordialmente masculino e híper conectado, donde seguimos creyendo que tenemos que ser las super mujeres que lo pueden todo, nada hacemos por nosotras. Lo hacemos por los demás, por el deber ser, por el qué dirán.
Motivadas por viejas creencias, lealtades y pensamientos obsoletos, llegamos a un punto donde nos damos cuenta de que no queremos más vivir así. No queremos seguir corriendo, seguir colgadas del pasado o intentando controlar el futuro, perdiéndonos del presente que no solo es donde la vida realmente habita, sino también donde podemos encontrarnos a nosotras mismas y tomar nuevas decisiones para que el futuro no sea temible sino más bien aquello que queremos construir.
Y con el paso del tiempo se mueren tantas versiones nuestras, que acarreaban metas que ya no nos resuenan, y nos encontramos con la simpleza de lo que realmente queremos: disfrutar de la única vida que tenemos en esta Tierra. O al menos la única de la que somos conscientes.
Y para eso no va a quedar otra que ponernos primeras, porque nadie va a darnos una guía de cómo vivir los años que nos quedan (suena trágico pero nunca sabemos cuántos son) ni van a vivir nuestra vida por nosotras.
Así que ponernos primeras se convierte en la prioridad más absoluta y necesaria, porque si no estamos bien, aquellos que dependen de nuestro bienestar, no lo estarán tampoco.
El legado, la marca o huella que dejemos no va en cuanto dinero hacemos, ni en el éxito que logramos y mucho menos en el poder que logramos obtener.
Lo que recordarán de nosotros cuando nos vayamos de este mundo es cuánto nos animamos a vivir la vida y a saborearla de frente sin evadirla ni vivir conectadas a un celular que nos desconecta de lo importante.
Porque ya nos dimos cuenta que no usamos la tecnología, nos está usando a nosotros. Y lo digo acá, en Instagram, por más incoherente que parezca, es esta misma incoherencia la que nos despierta y de esta forma nos conectamos también.
Espero que estés lista para ponerte primera y darle prioridad a todo lo que verdaderamente importa: que te nutras de lo que te hace feliz.


